CobroBot es la vía online y self-serve para reclamar una factura B2B impagada en España. No cedes el expediente a una agencia presencial ni pagas honorarios a éxito: tú generas el burofax fehaciente, los 40€ por factura (art. 8.1 Ley 3/2004) y el interés de demora del 10,15% (art. 7) en un clic, y lo envías por Correos o por email certificado.
Subes la factura vencida, generas el pack de reclamación y lo descargas. Sin desplazamiento, sin cita, sin intermediario.
19€/mes (20 facturas) o 39€/mes (ilimitadas). Te quedas el 100% de lo recuperado, sin porcentaje para la agencia.
El autónomo sufre cada impago en carnet: una factura vencida es un agujero de caja directo, y casi ninguno sabe que la ley le debe 40€ por cada factura pagada fuera de plazo.
La pyme vive entre plazos largos e impagos puntuales que descuelgan la tesorería. El 24% sufrió impagos significativos en 2024, y cada factura impagada arrastra 40€ que casi nadie reclama.
El freelancer creativo cobra por proyecto y un solo impago borra un mes. Sin asesoría jurídica y sin saber que la ley le debe 40€ por factura, acaba perdonando la deuda.
La agencia cierra proyectos a presupuesto y factura al entregar: el momento ideal para que el cliente impague. Varios proyectos en paralelo y sin seguimiento = facturas que se pierden.
La construcción es el sector con el peor periodo de pago de España: 96,5 días de media. Con facturas altas, el interés del 10,15% y los 40€ por factura se acumulan rápido mientras esperas cobrar.
El transporte por carretera es uno de los sectores con más riesgo de impago: 35% de empresas en riesgo máximo o elevado. Con márgenes estrechos, un flete impagado anula la rentabilidad del viaje.
El mayorista vende a plazo (60–90 días) a otros negocios: el terreno natural del impago. El 42% de los pagos comerciales se hace fuera de plazo, y cada factura arrastrada devenga 40€ y un 10,15%.
El proveedor de hostelería sufre la estacionalidad del sector: cuando el hostelero tiene mala temporada, el impago cae en el proveedor. Las facturas mensuales se acumulan y el proveedor no se atreve a presionar.
Consultores y formadores entregan primero y cobran después: el cliente tiene el servicio y poco incentivo para pagar. Sin un requerimiento fehaciente, los correos se diluyen y el honorario se pierde.
El despacho que reclama para sus clientes necesita volumen y repetibilidad: el mismo requerimiento, plazo tras plazo, sin perder los 40€ ni el interés de cada expediente. CobroBot convierte esa gestión en un proceso apoyado en sistema.
La microempresa paralizada por una factura grande impagada necesita un requerimiento fehaciente que fije la deuda y desbloquee el cobro antes de que la pérdida se devore el margen.
El despacho que entrega primero y cobra después vive el impago de honorarios: sin un requerimiento fehaciente, los correos se diluyen y el honorario se pierde.
La pyme exportadora sufre la factura internacional impagada con coste cambiario y riesgo país: el burofax fehaciente previo fija la deuda y abre la vía de ejecución en el país del deudor.
El SaaS que sufre suscripciones mensuales impagadas por clientes empresa acumula cartera recurrente: el corte no recupera y sin burofax los 40€ y el interés se pierden mes a mes.
La aseguradora que arrastra primas impagadas por clientes empresa necesita un requerimiento fehaciente que fije la deuda y haga correr el interés sobre la cartera morosa.